
"Lo bueno deja de ser bueno cuando lo que esperas es mejor"
Ayer por la mañana,(porque todo esto empezó ayer, pero a este jodido programa lo que le gusta es que cada día quiera más a las tecnologías), el mundo, en general, no ofrecía demasiado sobre lo que escribir, hasta que abrí los periódicos y me encontré cuestiones aplazables, y que no me inspiraban tanto como el blog de Alberto Rey para elmundo.es (merece la pena, no penseis demasiado de donde viene, aqui os dejo la dirección http://www.elmundo.es/elmundo/blogs/asesinoenserie/index.html).
El tipo despieza, o avanza series, españolas las primeras, normalmente americanas las segundas, todos los días, y ayer hablaba de las distancias abismales entre la televisión que "disfrutamos" en nuestro país y la que disfrutan en los EEUU. Quede dicho que hace tiempo que pienso que la tele es una mierda de la que perfectamente podríamos prescindir.
La televisión fue creada en el siglo XIX, con los idealistas fines de educar, entretener e informar... Si alguien cree que cualquiera de esos tres requisitos se cumplen, por favor, que me mande un correo. Durante el franquismo, como todos los regímenes totalitarios, la televisión estaba a disposición del gobierno, y este nos mostraba, o nos tapaba, lo que quería y lo que le convenía, además de obsequiarnos con regalos tan maravillosos como Carmencita y sus deseos de felicidad para todos los niños españoles. Durante la transición, y años posteriores, la caja tonta nos entretenía con programas que todos recordamos, como "Barrio Sésamo", "La Bola de Cristal" o el "Un, Dos, Tres" a los que, personalmente asigno alguno de mis recuerdos de infacia. Y con el paso de los años, la llegada de nuevos canales y la entrada en el mercado de magnates y expertos en la televisión de calidad como los italianos, nos encontramos con los que ahora tenemos: a Matias Prats hablando de la carrera de bolas de queso en no sé que pueblo de Irlanda, a Lorenzo Milá hablando de pases de modelos o a Pedro Piqueras.... No hace falta ni poner ejemplos, en Telecinco hablan de cualquier memez con la máxima seriedad posible. Para entretenernos tenemos diferentes versiones de "El diario de Patricia", momento en el que o te sientas delante del televisor a escuchar las miserias de los demás, simplemente por ser feliz, o al otro lado de la pantalla, simplemente porque para qué vas a arreglar en tu casa lo que todo el país puede ver.... Y para educar.... Para educar hay cosas mejores que la televisión, no busquemos donde no hay.
A la hora de ofrecer ficción, y disfrutar de una serie, que es eso que se creó para hacer "mini-películas" con las que el pueblo sí que pudiera abstraerse, entretenerse o llorar a gusto sin tener que coger un libro o encender una radio, la cosa no mejora demasiado. Y actualmente disfrutamos en la parrilla de cosas como "Física y Química", "Sin tetas no hay paraíso", "Los Hombres de Paco", "Aída" o "Escenas de matrimonio"... Sinceramente, no sé cuál me produce más naúseas. Por delante, unos treinta, sesenta o noventa minutos, que gracias a la publicidad se convierten a veces en 120, en los que disfrutar de topicazos absurdos y rídiculos, faltos de gracia y de verdadero interés, en los que se enseña al espectador que si no tienes un cuerpo bonito no vas a ninguna parte, que la adolescencia es ese período de tiempo en el que descubres las drogas, el sexo, los suicidios y el alcohol sin el menor dramatismo ni importancia o que se puede pasr por la vida siendo un graciosete que se enreda siempre en la misma estúpida historia.... Pero todo ello resulta aún más doloroso cuando descubres que al otro lado del charco disfrutan de cosas como "Six Feet Under", que por aquí pasó sin pena ni gloria y con mucha nocturnidad, "The Wire" que no creo que lleguemos a disfrutar porque allí ya está finiquitada, o "The Sopranos", que aquí han disfrutado unos pocos privilegiados, entre los que algún día espero encontrarme. Agradecidos deberíamos estar de haber visto ya "House", aunque ahora se dediquen a repetir, y repetir y repetir, "Rome", eso si, en modo "atracón" durante la Semana Santa o "El Ala Oeste de la Casablanca", menos despreciada que "Six Feet Under", pero tampoco muy cuidada que se diga. Así que mientras de nuestra televisión se desprende un tufillo a humor rancio y requetemanido, machista, repetitivo y nada inteligente, en Estados Unidos son capaces de hablar de madres viudas que trafican con marihuana para sobrevivir, hecho que no considero imprescindible que todos veamos, pero que seria buena muestra de nuestra madurez como sociedad, en "Weeds", al igual que con "Six Feet Under", ya que la muerte está ahí tanto como los jamones de "Los Serrano". Y revisitan la Historia con series como "John Adams", sin que sea necesario celebrar el centenario de Clarín o Cervantes para ofrecer pestiñosas versiones de "La Regenta" o "El Quijote". Y si, tienen series como "Grey´s Anatomy", noñas hasta decir basta, o culebrones como "Brothers and Sisters", pero no huelen igual que "Sin tetas..." u "Hospital Central". Es como comparar un perfume de 120 euros con la colonia imitación de cualquier mercadillo. Imposible.
Así que en un futuro, quizá dentro de cincuenta años, que es el tiempo que aquí se necesita para dar al pueblo lo que verdaderamente quiere, alguna cadena, de pago seguramente opte por acercarse minimamente a HBO, la culpable de gran parte de las buenas series americanas, y permita al espectador descargarse las series que le den la gana cuando le de la gana. Porque aspirar a encontrar una productora que iguale en calidad a todo lo anterior es pedir peras a un olmo. Imposible otra vez.
Así, dentro de muchos años, el tufillo que desprendamos, pues somos lo que vemos, dependerá de cada uno, de lo que quiera tragar y lo que no. Y así los grandes magnates ya no dirán que al pueblo se le da lo que quiere, sino que el pueblo escogerá lo que quiere. Si le dejan.
P.D: Quizá el principio del problema esté en lo incapaces que somos a estas alturas de la vida de apagar el televisor y difrutar de una buena conversación, un buen libro, o de esas cosas que se hacen en 135 cm.
"Cuando un hombre se levanta en una sala para hablar, la gente le escucha, cuando lo hace una mujer, la gente simplemente le mira." Ánonimo.
Simplemente por ser agradecida, y porque ayer dio para pensar mucho, quería hablar de Carmen de Burgos. Queda escrito que no soy feminista, es más, cualquier cosa acabada en "ismo" me produce cierto repelús. Pero me topé con la vida de Carmen de Burgos cuando tuve que hacer un trabajo sobre porqué quería estudiar periodismo. Los motivos eran, y son, más bien banales, propios de esas películas erróneas que antes comentaba, ser corresponsal de guerra, escribir sobre aquello en lo que crees y acercar la vida de la gente a la gente o incluso que tu madre presumiese de ello en la pescadería. Como dibujar eso de una manera elegante y merecedora de seis mil euros, repartidos entre los cuatro años de carrera, no era fácil, me puse a hurgar, y ya que en esa época lo de ser corresponsal de guerra estaba más o menos de moda, desgraciadamente quizá, a causa de la guerra de Irak, busqué en la montaña de basura quién había sido la primera corresponsal de guerra española.
Carmen de Burgos nació en 1867 en la provincia de Almería. A principios del siglo XX, no está muy claro si antes o después de hacerse profesora, decidió venir a Madrid. Amiga de Blasco Ibáñez, muy pronto tuvo oportunidad de trabajar como periodista, y en 1904 publicó, después de muchos artículos sobre el mundo femenino, tales como cocina, belleza o labores, una encuesta en la que preguntaba a personas de todo tipo y condición social, acerca del divorcio. Demasiado pronto quizá.
En 1919 se convirtió en la primera mujer corresponsal de guerra, gracias a su gran trabajo realizado desde Marruecos sobre la Guerra del Rif(también llamada guerra de Marruecos).
Sin embargo, el destino (llamemos así a ese montón de hombres que decidían lo que interesaba y lo que no, lo que estaba bien visto y lo que no), quiso que pasara a la historia por su incipiente republicanismo, su lucha por los derechos de las mujeres o su romance con José Ramón de la Serna, el conocido escritor de "Greguerías". Así que pesó más el hecho de que fuera una mujer divorciada y con carácter, con opinión propia y moderna,que el hecho de que fuese capaz de estar a la altura de muchos, cuando en la salida de esa carrera que es el mundo laboral, estaba mucho más atrás que casi todos sus compañeros de profesión.
La ley de paridad me parece tan absurda como los "ismos", con la diferencia de que alguna se empeña en que alguien esté en un sitio no por lo que vale, sino por lo que es, por como nació. No quiero ofender a nadie, pero es como sid entro de veinte o treinta años también quieres ser paritario con los inmigrantes. Simplemente por el hecho de serlo y para que no se sientan discriminados. ¿Que pasa con la meritocracia que en muchos países es el espíritu de la democracia? Continuando con el símil de la carrera, para una mujer, el mundo laboral es una competición en la que corres con los obstáculos de la vida social, mientras que para un hombre son los cien metros lisos, quizá los quinientos...
Ayer, mientras se cocía y condimentaba el rumor de que quizá Alsina dejase Onda Cero por Punto Radio (...), surgía la duda de que, si se iba, quién ocuparía inmediatamente, su puesto. Y hablándolo con el confidente descartamos a María, igual que si Juan Pablo se fuera definitivamente, descartamos a Elena. Vaya por delante que no creo que las situaciones sean las mismas y que veo a Elena como digna sucesora de Juan Pablo, mientras que no tengo claro si María podría con el peso de cuatro horas en un programa que ha tenido a alguien con una sombra tan alargada.
Y miras a tu alrededor y te das cuenta de que, a excepción de Angels Barceló, que llegó a Hora 25 tras la muerte de Carlos Llamas (y no estoy diciendo que no se lo merezca) no existen mujeres en el panorama radiofónico español al frente de un informativo. Porque o son las sustitutas del cabeza de programa, o se dedican a hacer magazines. Ahí tenemos a Julia Otero e Isabel Gemio, ninguna de mi gusto por cierto, o a Gemma Nierga, que lleva toda la vida (o toda mi vida) en ello, programas de variedades que en ocasiones se convierten en la versión radiofónica de la prensa del corazón. Caso aparte es el de Montserrat Domínguez, que tenía todos mis respetos y admiraciones cuando se ocupaba de las mañanas en Telecinco. Pero, para mí, cambió un coche de cinco plazas por una moto; se aparca más fácil la moto, pero para llegar a ciertos sitios es mejor el coche. Y la credibilidad y la seriedad que destilaba entonces no casan con ningún tipo de magazine. (En RNE no me meto porque para mi nunca fue muy nacional, no sé si la he puesto alguna vez).
Así que yo no creo que no haya mujeres capacitadas para ocuparse de programas informativos, de esos en los que necesitas seriedad, credibilidad, opinión, capacidad de razocinio y de decisión, trabajo diario y el respeto de tus compañeros. Simplemente creo que eso es lo primero que falta, en la misma medida que confianza y capacidad de ver más allá de la persona que habla. Y dejar de vernos como aquellas que llegamos enchufadas a no sé dónde por conocer a no sé quién, de creer que con sólo tirarnos a alguien lo tenemos todo hecho, aunque haya quién lo haga, o de pensar que con pintarnos y ponernos guapas ya tenemos bastante en que pensar.
Resulta escandaloso ver ciertas redacciones en las que las mujeres son mayoría, pero los hombres las cabezas visibles. Claro, que qué podemos esperar si cuando los que te tienen que poner allí, para despedirse, siempre te dicen lo mismo: "Cada vez te veo más guapa."

"No extrañeis, dulces amigos, que esté mi frente arrugada.
Yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas" Antonio Machado
Escrito el 16 de noviembre de 2006 para una de las pocas personas con las que puedes ser tu misma:
"Qué injusta es la vida!!! Aquí estoy,habiéndome levantado, no sin esfuerzo, a las 9 y media de la mañana,
después de dormir entre 7 y 9 horas, llego a clase, una de las cuatro que tengo hoy, mañana serán sólo dos,
y el profesor de las dos primeras está en un atasco, la de las dos últimas está enferma y no vendrá. En la
calle llueve y hace frío, tengo 25 años y muchas ganas de dejar de no hacer nada, para así no tener la
sensación de perder un tiempo que a mi edad ya no tengo. Y por las tardes? Pûes por la tarde más de los
mismo, nada. Me he obligado a ir al gimnasio para haber si recupero la esbelta figura que nunca he tenido
y por las noches ni veo la tele, excepto House. Me meto en mi cuarto y leo o veo pelis tirada en la cama. (De
esta parte es de la que menos me quejo porque esos momentos es en los que me parece que vivo en un año
sabático en el que me han dejado cultivar mis aficiones, y con ganas). Llega el fin de semana, y
como la vida no es gratis pues trabajas. Y llega el domingo y necesitas un fin de semana del fin de
semana. (Lo mismo que mucha gente que sólo sale el fin de semana, qué curioso). Y lo dejas con el novio
porque a estas alturas ya no tienes muy claro que hacer con tu vida, pero si que quieres por lo menos ser
feliz. Y me iría a mi casa, a la de verdad, la de Vitoria, pero con esta facilidad que tengo para dejar gente
por el camino, sólo me quedan mis padres, esos que ni eliges ni te eligen(Todavía no).Quiero hacerme
grande, y hacer lo que me dé la gana sin la sensación de que estoy perdiendo el tiempo. Aunque como
dijeron en una serie bastante ñoña,"Ser adulto está sobrevalorado"."
Y aquí estoy, año y medio después... Y me he hecho mayor. Creo. Ahora he cumplido un sueño, o quizá tres, de esos
que tienes cuando eres pequeña, o joven y soñadora,y llevo cinco meses viviendo en Madrid.
No sin esfuerzo, he podido cumplir el segundo, y después de cuatro años en los que, siendo
muy sincera, no creo haber aprendido demasiado, o no es proporcional el dinero invertido con
el resultado obtenido,soy periodista. Y trabajo de periodista. Podría decir que no puedo pedir
más, pero, desgraciadamente, soy ambiciosa, así que no hemos llegado al final.
El problema llega cuando ves lo que te rodea, te haces mayor y te planteas si el mundo, como
tal, merece la pena tanto esfuerzo. Quiero decir que el paso del tiempo y las experiencia previas
te enseñan que el trabajo hecho no suele ser proporcional a la recompensa recibida, que tus sue-
ños chocan con las intenciones del mundo, por tener este carácter, ser de donde eres, pensar
políticamente de una manera o creer en ese mundo que construiste mientras soñabas y veías las
películas equivocadas, esas que siempre tenían final feliz, por muy crudo que fuese el nudo.
No me estoy rindiendo, ahora no, que ya estoy aqui, simplemente creo que, en general, estoy,
tal y como dijo aquel que respondió las palabras previas, destinada a ser infeliz. Por ser, y que no
suene muy egocéntrico, medianamente inteligente.
No me gusta lo que veo y no creo que pueda cambiarlo. ¿Y ahora qué?
P.D: El tercer sueño tiene nombre y apellidos, unos pocos años más que yo y duerme conmigo
de vez en cuando.Todos hemos soñado, alguna vez, con alguien que te abrace, te mire a los ojos
y te haga sentir que todo irá bien. Aunque también nos atormente ese sueño que nos decía que,
tal vez, no sea para siempre.
O si, eso si que creo que es cuestión de suerte.